
José Macedonio Alcalá Prieto fue un violinista, pianista y compositor mexicano.
De su corazón, de su mente y de las cuatro cuerdas de su violín brotaron como flores las seis partes que componen el vals DIOS NUNCA MUERE. Nació solo, sin poema adjunto, porque fue tan completa su obra que no necesitó estar acompañada de otro lenguaje.
La amargura que sufría el compositor por su enfermedad, fue calmada siempre con la visita amistosa de sus fieles compañeros de arte, todos ellos integrantes de la “Asociación de Santa Cecilia”, quienes discretamente depositandole bajo la almohada unas monedas, y al descubrirlas exclamo: “Dios nunca muere”.
En medio de una tranquilidad absoluta, el artista falleció en la Ciudad de Oaxaca, a la edad de 38 años, dejando su inspiración, su gran obra que por consenso popular es actualmente el Himno de Oaxaca.
Siempre me ha asombrado de su vida que vivió en mi pueblo, esta documentado dentro de los hombres ilustres al lado de Justo Rodríguez y el Gral. Rafael E. Melgar, piso la misma tierra, vio la misma iglesia tan majestuosa y los mismos cerros que yo así como la misma sociedad en esa región
seguramente, las vivencias, las circunstancias y la concepción del mundo incluyendo la época vivida en mi pueblo quizá fueron y dieron como resultado…. el gran fruto de su inspiración.
